jueves, 8 de diciembre de 2011

El primer Viaje de los Polo 2da parte.

En Julio de 1261 el enemigo más poderoso de los venecianos, Miguel Paleólogo, el soberano griego de Nicea, en alianza con los genoveses, reconquistó Constantinopla, él se desencadenó una gran venganza contra los mercaderes venecianos que cayeron en sus manos, matándolos.

Probablemente fueron estas noticias que persuadieron a los Polo a buscar otra forma de regresar al Mediterráneo que no fuese a través de las restauradas tierras bizantinas, ellos probablemente pensaron a dirigirse hacia el sur, hasta la colonia comercial veneciana de Trabiz, en el Ilkhanato de Persia y desde allí buscar una salida al Mediterráneo, sin embargo, en el invierno de 1261-1262, estalló la guerra entre Berke Khan, de la Horta de Oro y Holegu, Ilkhan de Persia. Como su ruta de escape se hallaba bloqueada, tuvieron que resignarse a permanecer más tiempo en el territorio mongol, tras residir en la corte de Berke durante doce meses, se dirigieron hacia el norte, en dirección a Ukek, una población situada en el margen derecho del Volga. Una vez allí siguieron hacia el este. Esta puede haber sido sólo la primera etapa de un viaje que debe haber durado al menos sesenta días, a través del Khanato Chagatai, de Asia central hasta la ciudad de Bujara, una vez allí, se enteraron de que la guerra seguía impidiéndoles regresar.

Pasaron tres años en donde los Polo vivieron en Bujara, pasó por la ciudad una embajada del Ilkhan Hulegu con destino a la corte del Gran Khan. Al reconocer a los dos hermanos, los enviados le sugirieron que les acompañasen e su misión ante el Gran Khan, quien dijeron, nunca había visto a ningún latino y que tal vez le agradase hablar con ellos. El Gran Khan Kubilai, los recibió bien, es posible que a estas alturas, y después de vivir tres años en Bujara, hubieran aprendido hablar mongol, si no siempre con la ayuda de interpretes, el Gran Khan les había preguntado acerca de la situación política europea y sobre el papado y la religión católica. Finalmente les pidió que regresasen a Europa con uno de sus "Barones" para llevar una embajada al Papa.

Les dio cartas en mongol en las que le pedía al Papa que les enviase a cien hombres hábiles en las siete artes liberales capaces de actuar como misioneros en sus dominios junto con algo de aceite de la lámpara que ardía en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Kubilai albergaba la esperanza de poder contar con extranjeros educados para emplearlos como sus administradores tanto allí como en el sur de China, que esperaba conquistar pronto. O quizá lo que quería era hábiles magos occidentales que pudieran conquistar la magia de sus enemigos. A los Polo se les dio una Paiza, una de las tabletas de oro que servían como salvoconductos y que facultaban a sus poseedor para utilizar los yam o puestos de aprovisionamiento de escoltas y suministros en todos los dominios mongoles.

Tras iniciar la marcha, el "Baron" mongol que les acompañaban cayó enfermo y no pudo continuar, pero los dos hermanos siguieron adelante durante tres años hasta que llegaron a Layas, el puerto Mediterráneo del reino de Armenia Menor. Allí se enterarían de que el Papa había muerto y que todavía no se había elegido sucesor, los hermanos decidierkn regresar a Venecia para esperar a que eligiese nuevo Papa, ya en Venecia, Niccoló se reunió con su hijo, Marco, que, también según el libro, tenía quince años de edad. De hecho, el interregno papal sería el más largo jamás registrado y para los Polo debe haber sido una época de creciente frustración. Al cabo de dos años, seguían sin haberse elegido nuevo Papa. A fin de mantener el contacto decidieron regresar e informar de la situación al Gran Khan. Con ellos se llevaron a Marco, el hijo de Niccoló, entonces ya diecisiete años.

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